Cuestión de horas

A Europa pasando por el Besaya

Los expertos debaten sobre cómo lograr un horario de trabajo que permita aprovechar mejor el día

Nuevamente, debido a la evolución de la pandemia, se nos pone sobre la mesa otro de los problemas de nuestro país: sus malas costumbres. En este caso, en relación a los horarios que tenemos, pues mientras en Europa el establecimiento de un toque de queda nocturno supone una manera de evitar la propagación del virus y el respeto al complicado equilibrio entre salud y economía -sectores como el comercio y la hostelería no se ven muy afectados-, en nuestro país se ha tomado como un disparo final en la línea de flotación precisamente de la hostelería, y ello debido a los horarios que tenemos. Aquí se nos plantea de nuevo una reforma, de momento temporal, para contener la propagación del virus: adaptar el horario español al europeo. La conciliación de la vida familiar es mucho más accesible en los países europeos de nuestro entorno. No es casualidad que la productividad española sea de las más bajas de la OCDE, y que los organismos internacionales reclamen mejoras en las dinámicas laborales para atajar este problema. Los expertos debaten distintas posturas, a fin de lograr un horario de trabajo que nos permita aprovechar mejor el día: cambiar el huso horario para volver al Meridiano de Greenwich, reducir el tiempo del almuerzo, comenzar antes la jornada y de este modo acabarla antes también. Los beneficios son diversos, además de mejorar la productividad y la conciliación de la vida familiar por un lado, se obtendría un importante ahorro energético por otro. Salir del trabajo a las 18.00 horas supone que prácticamente se aprovechen todas las horas de sol, especialmente en primavera y verano. Sin embargo, parece ser que se ha antepuesto para su no aplicación la dificultad que un cambio social que de ese tenor puede suponer, ya que implica un cambio de la cultura laboral del país muy drástico. Algunos expertos dicen que aprovechar una pandemia para aplicarlo no sería ético, pero lo cierto es que si no se adopta una medida de calado, sobre todo a nivel empresarial, el establecimiento de un toque de queda tendría que ir acompasado por una modificación de los horarios laborales para que su funcionamiento sea efectivo, y el sostenimiento de sectores como la hostelería sea posible. Hace tiempo ya que se habló de aprobar una ley sobre la racionalización de horarios que afectase a las empresas, los bares o el ‘prime time’, ya que tenemos uno de los mas tardíos del mundo. No obstante, si las empresas lo aplicaran ahora, los trabajadores podrían adelantar su horario de cenas conjugando así como pretenden salud y economía.